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Cómo prevenir los dolores de articulaciones frente al frío

Cuando llega el frío y la humedad -algo propio del invierno- uno de los síntomas que suelen aparecer con el avance de la edad es la aparición de dolor en las articulaciones. Por eso aquí te contamos por que aparece y consejos para prevenirlo.

Aunque no se ha logrado encontrar  evidencias científicas que vinculen las molestias que se pueden producir en nuestras articulaciones con los cambios de de temperatura, lo cierto es que, cuando se produce una bajada en las temperaturas, las articulaciones empiezan a dar muestra de fatiga e inflamación.

La explicación con la que coinciden más expertos sería con la sensibilidad de éstas a los cambios con la bajada de la presión atmosférica puede producir no solo dolor en las articulaciones, también en antiguas lesiones o inclusive jaquecas. Pero ¿en qué afecta el frío? Las articulaciones cuentan con una sustancia viscosa en su interior llamada líquido sinovial y que sirve para lubricar y nutrir el cartílago. Cuando baja el termómetro la consistencia de esta sustancia varía pasando a ser más sólida, es decir, con mayor viscosidad lo que conlleva a su vez a que se produzca una mayor rigidez produciéndose así más fricción y con ello, el dolor. 

Para mitigar los efectos sería importante tener en cuenta varios consejos con el fin de mejorar la calidad de vida y las molestias ocasionadas y que impiden, en muchas ocasiones, realizar con normalidad la vida cotidiana.

Algo básico es el controlar y cuidar la alimentación, con el fin de garantizar que nuestro organismo está recibiendo la cantidad suficiente de nutrientes y minerales para su correcto funcionamiento, aunque si bien es cierto que, siempre y cuando así lo indique el médico, utilizar algunos suplementos que le aporten un extra a nuestras articulaciones. Algunos de los que más favorecen la mejora de las dolencias sería por ejemplo pueden ser el omega 3, el magnesio, el ácido hialurónico o el colágeno. Otro elemento de importancia sería el de mantenerse hidratado correctamente, por lo cual la ingesta de líquidos, principalmente el agua es necesario si queremos mejorar la resistencia de nuestras articulaciones frente al frío.

El ejercicio es el otro gran aliado para prevenir el dolor en las articulaciones, por eso si se quiere mantener a raya, es importante llevar un modo de vida activo huyendo en la medida de lo posible el sedentarismo. Evitar cargar con peso, los sobresfuerzos y las malas posturas. Lo único que consiguen estas últimas premisas es aumentar el dolor, por eso es importante que si hemos realizado un esfuerzo extra o hemos mantenido una postura corporal que no ha sido la más adecuada es importante realizar después unos estiramientos que corrijan y alivien así las posibles molestias posteriores. Si no se ha podido sortear el dolor de las mismas, un remedio que suele mejorar el dolor es aplicar calor seco de forma local.

 

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